Un Saludo de SACH en el Día del Médico

03-12-2020

Un Saludo de SACH en el Día del Médico

Un saludo especial de la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH) a todos nuestros colegas que cada día en estos tiempos de pandemia arriesgan su propia vida para salvar las de otros, impulsados por  su saber y su deber.

Este Día del Médico no es uno más. Probablemente es el más significativo en siglos para la profesión de curar el dolor humano. El juramento hipocrático, que nos une y nos compromete, nos ha recordado palabras que alguna vez dijimos en un momento cargado de emoción, al titularnos de médicos: “En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad” (*).

La pandemia nos ha hecho cumplir ese compromiso a un extremo que probablemente no imaginamos. Nos ha puesto al límite de nuestras fuerzas humanas y capacidades profesionales al ponernos en la encrucijada entre la vida y la muerte. Día tras día hemos hecho todo por nuestros pacientes, muchas veces arriesgando nuestras vidas, la convivencia familiar y el bienestar emocional.

Hemos trabajado con más intensidad que nunca, hemos vencido limitaciones de todo tipo, hemos construido trabajo en equipo y aportado soluciones técnicas, sin perder nunca la esperanza que podremos vencer esta crisis sanitaria, con pleno compromiso con el paciente y su vida.

Como Directiva de una especialidad médica que ha estado en la primera línea de este combate por la vida, enviamos un saludo de gratitud y aliento a todos los anestesiólogos, a nuestros colegas intensivistas y a la gran comunidad médica de Chile que, en todos los centros de salud del país, públicos y privados, con abnegación y destrezas, virtudes humanas, han alcanzado máximos niveles admiración, como héroes o santos, por la comunidad. Sin embargo, para el médico, la humildad es parte de su grandeza. Somos tan sólo seres humanos que tienen la profesión más bella del mundo, que estamos con el paciente desde la cuna a la tumba. Que este día sea un remanso de celebración y saludos. Sin descanso y sin tregua, nuestra tarea continúa, el enemigo COVID-19 sigue desafiándonos y amenazándonos.   

¡Feliz Día del Médico!

 

(*) (Juramento hipocrático, versión de la Convención de Ginebra. 1948)

 

 

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