10-08-2026
El calor no es solo una necesidad biológica: es algo profundamente humano.
La temperatura corporal central es un signo vital crítico. Sentir frío antes, durante o después de la cirugía no es normal, después de todo, somos seres de sangre caliente.
En el procedimiento quirúrgico o en la recuperación post-cirugía:
Hasta el 90 % de los pacientes quirúrgicos podrían experimentar una hipotermia perioperatoria inadvertida. La normotermia se puede lograr y estabilizar.
No más frío en el pabellón o en recuperación.
¡Súmate a esta causa con Solventum!
Conozca la experiencia de quienes vivieron esta situación y descubra por qué monitorear la temperatura corporal y mantener la normotermia son pasos fundamentales para la seguridad y bienestar del paciente.
Mario Marinho, 79 años
Cuando volví de la cirugía sentí un frío enorme y no podía controlar mi cuerpo. Me he quedado temblando, me castañeteaban los dientes, temblaba muchísimo y pregunté. Me dijeron que era algo normal, pero fue una sensación horrible.
Efigenia Camargo, 69 años
Desperté con tanto frío que me dolía, sentía como si me dolieran los huesos del tantísimo frío que tenía. Y también un temblor muy fuerte que no podía controlar. Trataba de contenerme para dejar de temblar y no podía. Parecía que saltaba en la cama del frío que tenía. Pensaba que me estaba muriendo.
Priscilla Domínguez, 44 años
Mientras yo estaba en cirugía me pusieron anestesia. De repente empecé a temblar muchísimo, pero muchísimo. Me castañeteaba la boca, castañeteaban los dientes. Me temblaba todo el cuerpo y yo les decía a los enfermeros que estaban a mi lado. Yo no sabía qué era esa tembladera, solo sabía que no era normal lo que estaba sintiendo.
Leandro Miranda, 43 años
Tuve un cuadro de COVID muy grave y me intubaron. Cuando me extubaron, estaba en la UCI en un estado extremadamente vulnerable. El frío que sentía era absurdo. Era un frío muy intenso; no era un frío común y yo me sentía cada vez más cerca de morir.
Luisa Decourt, 10 años
Me desperté en la habitación y todavía tenía mucho miedo. Estaba acurrucada en la cama. Entonces dije “Mamá tengo mucho frío”. Ella fue a pedirle a la enfermera una cobijita caliente; incluso con la cobija yo temblaba muchísimo. No era normal; era un frío que venía de adentro, no de afuera, del aire acondicionado del cuarto.
