Comunicados SACH

29-01-2015

¿Cómo Funciona el Cerebro cuando Recibe Anestesia?

El cerebro es el órgano biológico más complejo de la evolución y, por lo mismo, entender cómo funciona es uno de los grandes retos de este siglo. El Dr. Pablo Sepúlveda, Miembro de la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACh), nos revela alguno de sus secretos.

Si bien la anestesia moderna se ha usado durante más de 150 años en occidente, los mecanismos neurobiológicos exactos que permiten dormir y volver a despertar al cerebro durante un acto quirúrgico siguen siendo aún un misterio. ¿Por qué? Entender el cerebro humano es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la ciencia del siglo XXI, porque es el órgano biológico más complejo de la evolución y desconocemos gran parte de cómo funciona, de cómo pasamos del estado de consciencia a la inconsciencia al ser anestesiados. De hecho no sabemos cómo se produce realmente el pensamiento.

“Ha habido que derrumbar mucho mito y creencia para  avanzar científicamente en su estudio. En realidad nosotros somos nuestro cerebro y todo nuestro cuerpo funciona en torno a él”, comenta el Dr. Pablo Sepúlveda, miembro de la Sociedad de Anestesiología de Chile, al precisar que la anestesia ha servido casi como un verdadero laboratorio de investigación para la neurociencia, ya que muchos de los mecanismos del dolor, el sueño fisiológico y los sistemas que integran información y producen conciencia han sido descubiertos recientemente desde la anestesiología, gracias a la búsqueda de técnicas para su control. También ha aportado en descubrir los mecanismos que regulan la respiración y la presión arterial.

“Aunque es muy difícil avanzar y caro hacer estudios científicos se progresa rápido. Pero descubrimos que debemos actuar en conjunto los clínicos que ven pacientes, con los investigadores celulares y los ingenieros para integrar el conocimiento y hacerla útil para la medicina en general”.


Estado de transición
¿Qué se sabe qué sucede en el cerebro cuando pasa de un estado consciente a uno inconsciente y cuáles son las áreas del cerebro que dejan de comunicarse durante la anestesia?

Hay que aclarar que aún se sabe más de la micro gravedad lunar que del sueño, a pesar que dormiremos un tercio de la vida. La conciencia y el sueño son productos de la actividad de las neuronas, aunque solo algunas de ellas que integran información producen conciencia. Mucho de nuestro procesamiento es eso si inconsciente que se refleja en nuestra respuestas físicas involuntarias al dolor o stress. En anestesia se usan fármacos múltiples que pretenden controlar la respuesta física y la conciencia del evento quirúrgico. Por ejemplo los derivados del opio, morfina y otros producen analgesia (inhiben el dolor) en el paciente despierto. “Este mecanismo es por la acción en los receptores que afectan la trasmisión nerviosa de ciertas vías, muy asociadas a respuestas físicas de dolor (sudoración, taquicardia y aumento de la presión) y también emocionales en el paciente despierto”, explica el médico de SACh. En el fondo, precisa, podemos usar estos medicamentos para el alivio del dolor sin tener al paciente inconsciente y aún con memoria de lo que pasa, por eso estas drogas no son suficientes para una anestesia general donde también se requiere que el paciente no recuerde el evento, y así no procese recuerdos psicológicos traumáticos”.

Para evitar lo anterior se le suministran otras drogas que producen amnesia y pérdida de consciencia, y que actúan en zonas o “circuitos” donde se produce la consciencia. Estas zonas o vías son las que integran información entre el tálamo y ciertas áreas de la corteza cerebral. “Sin lograrlo plenamente aún, estamos avanzando es lograr poner al cerebro en un estado similar al sueño, donde efectivamente la corteza cerebral siga soñando (pensando dormida) y sólo seamos capaces de impedir que los estímulos de la cirugía lleguen a los centros de información. Tendremos así un cerebro funcionando cerca de la condición que vivimos cada noche en nuestra cama, sin vivenciar la experiencia quirúrgica”.

¿Sueño o estado de coma?
Emery Brown y su equipo, del departamento de Anestesia del Hospital General de Massachusetts (EEUU), repasaron el 2010 los últimos avances en la ciencia del sueño y la neurociencia para tratar de develar nuevas claves sobre la anestesia general, análisis que revelan que cuando estamos anestesiados nos encontramos en un estado más parecido al coma que al sueño.

“Efectivamente es un estado parecido al coma, porque para lograr el grado adecuado de depresión de la actividad neuronal que permita soportar el stress físico de la cirugía, se produce además depresión de la respiración extrema, falla en los mecanismos que regulan la presión arterial y del volumen sanguíneo, y que requieren soporte de alta especialidad.”, afirma el Dr. Sepúlveda. Recuerda que en anestesia la prioridad por años fue poder mantener las funciones vitales de los pacientes. “Por eso somos especialistas en medicina intensiva también y hoy en día la tecnología del soporte respiratorio y cardiovascular tiene esto bastante resuelto. Lo que aún está muy pendiente es poder reconocer más finamente que pasa en nuestro cerebro”. Hoy los anestesistas y neurocientíficos están focalizados a buscar señales eléctricas cerebrales que representen si un paciente está en riesgo de despertar o recibir exceso de anestesia.

Cerebros en riesgo: bebés y ancianos
El tiempo que se requiere tanto para dormirse como para despertarse depende de alcanzar las concentraciones adecuadas de fármacos que producen el estado anestésico o -a la inversa- que permiten que el cerebro recupere su actividad normal. Estudiar esto en una inmensa variabilidad de pacientes ha costado muchos años de investigación y desarrollo tecnológico asociado.

Los pacientes con mayor riesgo son los conocidos como “cerebros en riesgo”, como aquellos que están en los extremos de la vida como ancianos y bebés.

“El problema de los llamados cerebros en riesgo es que básicamente son cerebros inmaduros o deteriorados, y por lo tanto no responden como los normales. Aún sabemos poco de ellos y cómo reacciona cada caso individual”, afirma el médico de la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACh).

Estos pacientes requieren ser mucho más finos en su manejo, requieren más tiempo de dedicación y soporte pre y post operatorio. Por ejemplo en ancianos disminuir el riesgo de desorientación postoperatorio exige incluso un entrenamiento cerebral previo y un trabajo multidisciplinario con geriatras e internistas.

Respecto de los recién nacidos o más aún los prematuros, su inmadurez los haría sensibles a la anestesia, provocando cambios en el desarrollo de la organización cerebral que se podrían ver a futuro en su rendimiento social e intelectual. Por ello se está recomendado que en la medida de lo posible la cirugía se retrase ojalá después de los ocho meses o un año, pero lamentablemente no siempre es posible.


Consultas de rigor al anestesiólogo
Cuando el doctor nos dice que debemos entrar a pabellón nos enfrentamos al miedo histórico a la anestesia y a la pérdida de la consciencia. Hoy la anestesia general es muy segura en manos de especialistas pero es imprescindible que el paciente y el anestesiólogo conversen las opciones y riesgos, consultas que para el Dr. Sepúlveda son fundamentales para planificar y obtener el mejor resultado posible.

“La relación médico paciente es bidireccional y ambos deben informarse y ganarse la confianza mutua para obtener el mejor resultado posible. El paciente no solamente debe preguntar sino informar activamente al especialista. Hay pacientes que asumen que algo de su estado de salud no tiene importancia y lo ocultan. Por ejemplo un paciente no puede esperar cero riesgo si ha fumado 20 cigarrillos diarios por 10 años. Si toma medicamentos, si hay enfermedades familiares poco frecuentes, si es sensible a medicamentos que afecten el sistema nervioso, o si los usa muy frecuentemente, si es adicto (incluido el alcohol), si tiene alergias a fármacos conocidos, etc.”.

Otro problema frecuente, precisa el especialista de SACh, es que  hay pacientes que llegan a hospitalizarse a último minuto, o no cumplen instrucciones como llegar en ayuno para evitar vómitos o neumonías, entre otras complicaciones.

“Lamentablemente la medicina no es una ciencia exacta porque la misma biología no lo es. Los médicos anestesiólogos siempre buscarán equilibrar los riesgos con los beneficios que producirá la cirugía y ajustará la técnica anestésica a eso. A veces puede implicar ciertas incomodidades en aras de la seguridad”.

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