Comunicados SACH

13-06-2012

Por un riesgo controlado

La Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH) considera inviable programa de formación de especialistas en hospitales públicos que no están en condiciones ni cuentan con capacidad docente reconocida, situación que pone en peligro la especialización de los médicos que participan y aumentaría el riesgo a futuro.

El temor a la anestesia es por lo general un factor relevante a la hora de afrontar una intervención quirúrgica. Y aunque la anestesia hoy en día es bastante segura es importante saber que “ocurren eventos, que pueden ser graves y cuya ocurrencia se puede resolver en la medida que las personas que trabajan en esta área sean competentes y las competencias tienen que ver con la formación”, asegura el doctor Marco Guerrero, vicepresidente de la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH).

Al  miedo a no despertar, a perder el control y el contacto con la realidad  se suma el riesgo de no contar con las condiciones adecuadas para el buen desempeño del anestesiólogo, una especialidad médica para la cual “se requiere primero ser médico y en segundo lugar haber hecho a lo menos tres años de formación específica, para poder  reunir las competencias necesarias en la aplicación de la anestesia, que tiene muchas áreas de desempeño, dentro y fuera del pabellón, tales como el tratamiento del dolor así como las unidades de tratamiento intensivo”, advierte el doctor Guerrero.

En la anestesiología convergen varias áreas de la medicina y es una de las pocas especialidades que “nosotros denominamos transversales, en la que uno puede interactuar con pacientes pediátricos hasta ancianos de cien años, y con todo tipo de patologías relacionadas con el trauma, cirugías cardiacas, neurocirugías, lo que la hace muy interesante y a la vez extensa”, explica el anestesiólogo junto con reiterar  la importancia de contar con una formación adecuada a esta exigencia médica.

Equipamiento adecuado

Hasta hace 20 años atrás en muchos lugares de Chile no habían anestesiólogos y la anestesia era administrada “por médicos generales que al mismo tiempo operaban, mientras una auxiliar vigilaba al paciente, o simplemente era aplicada por enfermeras o auxiliares que conocían la receta”, cuenta el doctor Guerrero. Hoy “no creo que haya nadie administrando anestesia que no sea médico” y si en un hospital no hay anestesiólogo “no deberían operar, así de simple, lo contrario constituye un riesgo”, agrega.
Reconoce que existe una mortalidad relacionada a la anestesia, que es aquella directamente atribuible al acto anestésico, cifra que según la literatura ronda en torno a 1 por 200.000 anestesias, “y eso es importante conocerlo, porque en la medida que tenemos gente capacitada ese riesgo será mucho menor en el futuro”.

Un factor primordial en el buen desempeño de un anestesiólogo es contar con el equipamiento adecuado, máquinas especiales para administrar la anestesia, monitores para controlar y una serie de instrumentos necesarios para hacer un trabajo eficiente y seguro, y si ello no está disponible conlleva un riesgo. Cuando el paciente despierta de la anestesia debe ir a una unidad adecuada donde reciba una vigilancia estricta mientras termina de eliminar los medicamentos administrados durante la anestesia, para que regrese en buenas condiciones a su pieza. Sin embargo, “en muchos hospitales públicos no existen salas de recuperación de anestesia y donde hay no siempre están bien equipadas”. Esta es una realidad que se contrapone con el interés de la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH) en que los anestesiólogos vayan a los hospitales públicos, pero “a veces no están dadas las condiciones, lo que conlleva a un riesgo médico-legal que no estamos dispuestos a correr”, advierte el doctor Guerrero.

Formación específica

El doctor Guerrero cuenta que como SACH “hemos conversado con las autoridades para mejorar las condiciones, hay un interés permanente, hay conciencia y tenemos ganas de mejorar los problemas. Hemos tenido diferencias, pero nosotros consideramos que hemos ido avanzando”. Reconoce una mejoría en la condiciones de la anestesia en Chile, pese a que “sigue siendo una especialidad con falencias, porque faltan especialistas”.

En Chile hay 1.200 médicos anestesiólogos y se requieren 1.500, es el número global para el sistema público de salud. Y si bien es una falencia que es necesario cubrir, la SACH considera inviable la iniciativa del Ministerio de Salud dirigida a formar a 60 anestesiólogos en un periodo de tres años, a través de “un programa altamente inadecuado, porque la gente a cargo no tiene una calidad docente reconocida”, explica el doctor Guerrero. Recuerda que la SACH ha “trabajado elaborando programas de formación, que sean estándares para todas las universidades”, sin embargo el MINSAL “se saltó ese tratado y se lanzó a formar especialistas en hospitales que no tienen todas las condiciones ni docentes conocidos, lo que hace peligrar la formación de esos médicos”. Advierte que “si no hay gente competente el resultado final puede ser mucho más costoso que invertir con paciencia en una buena formación, en un número que no puede crecer en forma explosiva”.

Dice que las universidades han hecho un esfuerzo al aumentar de 30 a 50 los cupos de especialización en una especialidad con tantas áreas de desarrollo en que los médicos deben ir a lugares adecuados para aprender a aplicar la anestesia. Cita, por ejemplo, que si quieren hacer cirugía cardiaca-toráxica no podrán porque el Hospital del Tórax  está copado con otros programas. Considera también un riesgo que los envíen a otros países, sino “habrá quien los supervise y evalúe, será una inversión que nos costará a todos”.

Problema técnico

El especialista reconoce que “la brecha es menor a la que teníamos hace quince años” y que las necesidades de la anestesia han variado, “hoy se opera gente que antes no se hacía conforme al desarrollo de la medicina”. Además, “se cometió un error al incorporar en el AUGE algunas actividades que requerían cobertura de anestesia”, destaca que “el 42% de las patologías del AUGE requieren de anestesia, con lo cual las mismas autoridades se cazaron, sin darse cuenta, con una especialidad donde faltaban especialistas”. Advierte otro error al garantizar la anestesia en los partos cuando “en ningún país desarrollado el 100% de los partos se atiende con anestesia. Este no es un problema político, sino técnico”, concluye.

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Pilar Araya
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